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Se tiene el agrado de recordar que el próximo jueves 17 de febrero a las 19:00hs disertará en el Salón Cultural “Joaquín Torres García” del Consulado argentino en Colonia, el Lic. Enrique Mariscal sobre una de sus publicaciones “Cuentos para regalar a persona inteligentes”, que cuenta ya con dieciséis ediciones.
Enrique Mariscal es Profesor de Filosofía; Licenciado en Psicología y en Ciencias de la Educación, egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
Especialista en planeamiento de recursos humanos, Ilpes-Cepal-Unesco (Naciones Unidas) seleccionado en Concurso Nacional por el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina.
Escritor de numerosas obras de amplia difusión, incluyendo libros de auto-ayuda. Por su libro María Montessori participó en el Congreso Internacional de educación, realizado en Roma en 1970, en conmemoración de los 100 años del nacimiento de la insigne educadora Italiana.
Fué Coordinador del departamento de Docencia e Investigación y Jefe del servicio de comunicaciones del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Estimuló al perfeccionamiento docente y la resolución creativa de conflictos a través de la mediación en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde actualmente es Director del Seminario Permanente: "Volviendo a pensar sobre el enseñar y el aprender".
A modo de presentación, a continuación se cita un cuento del autor.
“Quién acompañará al rey?”
“Un rey poderoso tenía cuatro esposas.
A la primera la amaba mucho, se sentía muy atraído por ella, le daba las mejores atenciones.
A la segunda la quería por su gracia y lucimiento, le proporcionaba muchas horas de su vida.
A la tercera no la apreciaba, sólo la cuidaba lo suficiente.
A la que no quería nada era a la cuarta, la desatendía, la vivía como una carga de su destino real. Un día, el rey, que transitaba por la cuarta etapa de su vida, descubrió conmovido que iba a morir. Entonces, se dirigió a su gran amor y le dijo:
–Me parece que dentro de poco moriré. No quiero estar solo en la otra vida. ¿Me vas a acompañar?
–No puedo –le respondió la primera de sus esposas–, estoy muy ocupada, debo atender mis propios asuntos.
El rey sufrió una gran decepción y lloró en soledad. Fue a la segunda esposa y le preguntó:
–Me parece que voy a morir y no quiero estar sin compañía. ¿Vas a venir conmigo?
–No puedo, tengo que estar en una reunión –contestó su segunda querida.
Se dirigió a la tercera amada y repitió la pregunta anhelante. La respuesta fue inmediata:
–No te puedo acompañar; tengo obligaciones impostergables. Ahora, si es tu deseo, puedo organizarte un cortejo fúnebre imponente.
El rey cayó en una gran depresión. Fue entonces cuando oyó una vocecita tan temblorosa como conocida:
–Yo te voy a acompañar; nunca te abandonaré... –le dijo la cuarta esposa.
La primera consorte significaba su propio cuerpo; él lo cuidaba mucho, pero, una vez muerto, éste seguiría su propio destino. La segunda mujer representaba sus posesiones materiales; ya fallecido, irían a otras manos. La tercera, era el poder, la silla, la cátedra que siempre atendió y defendió, pero que inmediatamente iba a tener un sucesor. La cuarta esposa era su propia alma; no la había cuidado nada, aunque, fielmente, ella siempre lo iba a acompañar.
¡Qué oportuno este momento para ordenar el propio reinado y encontrar la armonía con la propia alma, no en divorcio contrariado!
Si nos entendemos con lo que esencialmente somos, es posible que un buen trabajo de comunicación interna pueda nacer para descubrir nuestro verdadero reinado.
Nadie se alimenta por otro, ni come, ni aprende, ni vive por otro”.
Muy atentamente
Consulado Argentino
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