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Política - BPC

Gabriel Gabbianipor Gabriel Gabbiani

Bochornoso.

Esa es la palabra adecuada para sintetizar el tratamiento que tuvo el proyecto de decreto de Presupuesto de la Intendencia de Colonia para el Ejercicio 2011-2015, que la Junta Departamental aceptó casi sin observaciones en la madrugada del jueves 10 de marzo.

Si bien el texto aprobado queda condicionado al ulterior dictamen del Tribunal de Cuentas de la República (TCR) -que tiene 20 días de plazo para expedirse, según lo establece la Constitución- lo cierto es que seguramente los ediles oficialistas no levantarán las observaciones que aquel pudiera realizar y optarán por remitir el texto a la Asamblea General, que deberá resolver las discrepancias en los 40 días siguientes, cosa que generalmente no hace por lo cual el proyecto resulta sancionado de oficio.

Cuando el miércoles 2 se inició la discusión acerca del texto, el Partido Colorado anunció su voto NEGATIVO al proyecto en general, debido a las gruesas irregularidades detectadas, sin perjuicio de lo cual acompañó varios artículos que le parecieron correctos, útiles y ajustados a Derecho.

Y en este punto es menester hacer una salvedad: desde un comienzo los colorados asumimos la honestidad del trabajo presentado por el intendente Walter Zimmer y su equipo, como así también la buena intención puesta de manifiesto a la hora de impulsar acciones en beneficio del departamento de Colonia. Discrepamos, claro está, en los caminos para llegar a ese objetivo.

Así planteadas las cosas, nuestro sector, Vamos Uruguay, se abocó a un trabajo de equipo con el asesoramiento de profesionales en distintos temas, manteniendo numerosas reuniones desde principios de enero hasta el comienzo del debate. El resultado fue un Informe en Minoría de ocho páginas, gratamente recibido en distintos ámbitos.

Durante las dos primeras jornadas, la exposición de los ediles del oficialismo y de la oposición en la Junta transcurrió sin inconvenientes.

Pero la tercera etapa tuvo un sesgo distinto. En esa fase, fue determinante el desempeño del presidente de la Junta, el edil Roberto Calvo -quien casi no intervino en el debate de las tres jornadas, delegando ese papel en el edil moreirista Carlos González Álvarez y en algún otro que eventualmente hizo uso de la palabra- tanto mientras ocupó la Presidencia como cuando ocupó un lugar en Sala.

Ejerciendo un protagonismo inconveniente, su persistente entorpecimiento a cualquier propuesta, aclaración o sugerencia llegada desde filas coloradas -inducido, o explícitamente señalado, según el caso- determinó que los ediles blancos votaran, casi sin discusión, la mayor parte de los artículos abordados ese día, que fueron más de la mitad de los 173 del total. Solamente tuvo algún análisis más profundo la polémica Tasa de Promoción Turística y los sueldos de los principales jerarcas de la Intendencia.

Precisamente, cuando en nuestro caso procedíamos a dar lectura a un mencionado informe jurídico sobre dicha tasa, Calvo señaló a voz en grito que no era pertinente proceder, por cuanto según el Reglamento Interno de la Junta, para ello se necesitaba la aprobación de Sala. En defensa de un presidente tan celoso de la normativa, debe admitirse que la observación era apropiada, pero en su desmedro, debe reconocerse que era cuando menos sorpresivo en un recinto en el cual todos los ediles leen, sin requerir autorización y desde siempre, textos ilimitados.

Puestas así las cosas -admitimos que con sólo siete meses como ediles novatos nos resta por conocer bastante de los alrededor de 200 artículos del Reglamento Interno- solicitamos el permiso correspondiente, pero ¡cuál no sería nuestra sorpresa al ver que sólo se alzaban las manos coloradas y algunas frenteamplistas para permitirnos la lectura del texto! La escena nos dio la confirmación de algo que ya sabíamos: la preparación que Vamos Uruguay había realizado con su equipo de asesores y colaboradores, estaba dando los resultados esperados y minaba las defensas del oficialismo blanco, atado a la obligación, por conducta partidaria, de votar artículos coherentes y sensatos tanto como desatinados e imprudentes, pero sin contar, en este último caso, con los fundamentos para esgrimir en contra de nuestras argumentaciones.

La frutilla de la torta, no obstante, vino poco más tarde, cuando a viva voz Calvo espetó que los ediles no eran “monigotes” para que les leyeran “papelitos”, calificando de tal suerte a los informes realizados por los equipos asesores de la oposición. Ese, y no otro, fue el momento exacto en que la prepotencia del presidente dejó paso a la omnipotencia, cualidad que parecen compartir algunos otros ediles blancos -no todos- que, graciosamente, decidieron esa noche el futuro de tantos colonienses levantando o bajando el pulgar, como en el circo romano.

Y ese, y no otro, fue el momento en que decidimos que la irrespetuosidad y la insolencia, llegaban hasta allí, señalándole que no le permitíamos expresarse de la manera en que lo había hecho y que esperábamos sus disculpas hacia los ediles colorados y hacia los profesionales que nos habían asesorado.

Las disculpas no llegaron. En nuestro descargo, debemos decir que tampoco las esperábamos.

Pero tal vez la imagen que lo pinta de cuerpo entero sea aquella que lo mostraba, cuando el Partido Blanco no contaba con los votos necesarios en Sala (16), suspendiendo la votación -algo inverosímil-, reclamando ante todos, en voz alta, el ingreso de algún edil oficialista que le proporcionara el número necesario y, una vez reinstalado éste en su banca, procediendo a la votación.

Hoy, a días de aquella etapa, y viendo con mayor detenimiento y frialdad las situaciones atravesadas, aseguramos sin temor a equivocarnos que el Partido Blanco ha quedado debilitado, muy debilitado, por errores corporativos y por errores atribuidos al edil Calvo.

La falta de humildad de algunos ediles, y la ausencia de ecuanimidad del presidente de la Junta, han sido dos factores fundamentales para el comienzo del derrumbe.

Y es que, como decía mi abuelo, la probidad no es un valor que distinga a todos los hombres.

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Comentarios  

 
0 #2 Fabricio Gastaldi 28-03-2011 10:06
La soberbia de los blancos está a la vista hace muchos años pero la gente parece que no se da cuenta. O sino, son tantos los acomodos que hacen los blancos en la Intendencia, que la gente prefiere que la acomoden a la honestidad y el trabajo.
Presencié (de a ratos) el trabajo de los ediles en la Junta Deptal. de Colonia, y dejo mi felicitación para los ediles colorados, que fueron los únicos que estudiaron a fondo el Presupuesto y defendieron a la gente a capa y espada (a veces incluso soportando el "ninguneo" que les hacían los blancos, que dieron muestras de una insolencia y una desconocimiento increíbles).
Sigan por ese camino.
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0 #1 NIRIAN RAMOS 15-03-2011 09:34
NO ME ASOMBRO PARA NADA AL LEER ESTE ARTÍCULO,ESA SOBERBIA HACE MUCHO LA VENIMOS PADECIENDO,EL AMIGUISMO,EL TENER PADRINO DENTRO DE LA INTENDENCIA,NOS OTROS LOS CONTRIBUYENTES, SOMOS LOS REHENES DE ESTAS DISCUSIONES Y ATROPELLOS,TUVI MOS OPORTUNIDAD DE CAMBIOS Y NO LO ACETARON,AGUANT EMOS CONTENTOS Y FELICES POR,,,,,,,,,,AÑ OSSSSS????????????
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