| Columnistas - José L. Pittamiglio |
Explotó hace unos días atrás un nuevo escándalo en la órbita de la Intendencia de Colonia; esta vez fue en la ciudad de Nueva Palmira, donde el propio alcalde y los concejales fueron los encargados de denunciar ante el propio intendente Zimmer una serie de hechos absolutamente irregulares que tienen que ver con la Dirección de Limpieza de la Intendencia. Parece que hay empresas cuyos propietarios están íntimamente ligados al Director de Limpieza, que siempre son contratadas por esa dirección.
También se denunció que esas empresas dirigidas por amigos, no realizaban las tareas pero sí cobraban por las mismas. Todo esto fue denunciado por el Alcalde de Nueva Palmira, quien ha recibido amenazas por haber tenido la correcta actitud de denunciar un presunto ilícito. ¿Qué dice el intendente Zimmer de todo esto? Seguramente dirá que va a estudiar la situación y que si corresponde, hará las denuncias ante la Justicia.
Pero lo que el intendente aun no explica es cómo pasan estas cosas en la órbita municipal y él no se entera. Digo: cuando se hace una obra, ¿alguien controla que dicha obra se haga según lo solicitado?. Cuando las altas jerarquías de la Intendencia firman las autorizaciones para que una obra se haga o para pagar esa obra, ¿alguien controla que efectivamente la obra se haya hecho según lo estipulado? Cuando se contrata a una empresa, ¿quién controla que la empresa sea la que presentó la mejor propuesta o que sea la empresa de un amigo del Director?
Este escándalo se suma a la asociación para delinquir que funcionaba en plena Dirección de Tránsito de la Intendencia de Colonia y que ha llevado ante la Justicia a la mayor parte de los funcionarios de dicha Dirección (lo que no significa que todos sean culpables, obviamente). Yo no sé si los culpables de la estafa en la dirección de tránsito son dos, cinco o dieciséis; de lo que estoy seguro es de que nadie controlaba a nadie en esa dirección y que un grupo de funcionarios corruptos dedicó parte de su jornada laboral durante años a estafar a la Intendencia y por lo tanto a los contribuyentes.
¿Cuántas personas están hoy manejando sus vehículos por las calles del país, con una libreta trucha emitida con el sello de la Intendencia de Colonia? Una intendencia que además de robarles patentes a los departamentos vecinos, también mantuvo en su seno funcionando una organización que cometía un fraude de mucha importancia.
No estoy culpando a Zimmer y a las máximas jerarquías de la Intendencia de estos delitos. Me imagino que no era Zimmer el que ofrecía carnets de conducir truchos y que tampoco era él quien arreglaba con alguna empresa de Palmira para que cobrara trabajos que en realidad nunca hacía. Pero digo que el intendente Zimmer tiene la responsabilidad de controlar que estas cosas se hagan bien y resulta que no controla absolutamente nada.
La estafa de las libretas truchas se descubrió porque un funcionario policial en Montevideo se topó con una persona con una discapacidad física que tenía libreta profesional de conducir. La estafa de las empresas de Palmira se descubrió gracias a la actitud valiente y honesta del Alcalde y los concejales de esa ciudad. Ninguna de las dos maniobras fraudulentas se supo por los mecanismos de control del intendente Zimmer.
¿Saben por qué? Porque el intendente Zimmer no controla nada.
Prof. José Luis PITTAMIGLIO – Edil Departamental Frente Amplio
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