| Columnistas - José L. Pittamiglio |
El pasado jueves la Junta Departamental recibió al Alcalde de Carmelo, señor Alejandro Brusco. El tema a discutir era el mismo que unas semanas antes había convocado al Alcalde de Nueva Palmira, señor Andrés Passarino: las irregularidades en las facturas de las empresas privadas contratadas por la Dirección de Limpieza, a cargo del señor Javier Mallorca.
La visita de Brusco fue absolutamente diferente de la de Passarino, porque las actitudes de ambos alcaldes han sido absolutamente diferentes con respecto a las irregularidades en la Dirección de Limpieza. Por un lado el alcalde de Palmira investigó, movió cielo y tierra, puso en conocimiento al intendente Zimmer y radicó la denuncia correspondiente ante la Justicia.
Por otro lado el alcalde de Carmelo que asegura no saber nada de lo que pasó, no sabe quién limpió qué cosa, no sabe qué obras se hicieron ni tampoco cuáles no se hicieron. Al alcalde de Carmelo ni se le cruzó por la cabeza la idea de denunciar nada ante la Justicia, seguramente porque el alcalde de Carmelo es un fiel soldado del intendente Zimmer y todos sabemos que el señor intendente solo quiere que este tema termine de una buena vez y que todos nos olvidemos pronto de Mallorca, de las empresas fantasmas y de las boletas truchas.
Llama la atención que el alcalde de Carmelo reconozca casi con orgullo que no tiene idea de lo que pasa en Carmelo: no sabe qué obras se hacen, ni quién las hace, ni cómo las hace, mucho menos cuándo se hacen. Un edil le dijo con acierto, que si Carmelo tuviera el tamaño de Nueva York, sería comprensible que el alcalde no estuviera enterado de todo lo que allí ocurre, pero tratándose de una ciudad chica, la ignorancia resulta una excusa difícil de creer.
En Carmelo hay una pequeña plaza en un barrio de gente trabajadora, a unas cuantas cuadras del centro; se llama Plaza Saravia. Es una plaza sin hormigón ni baldosas, solamente pasto y caminitos de pedregullo. Tiene unas pocas hamacas, dos subi-bajas y algunos bancos desparramados. Siempre tiene caballos sueltos comiendo un poco de pasto y por supuesto, perros y chiquilines. Creo que la descripción alcanza para que el lector se dé cuenta que es una típica plaza de barrio humilde. Una de las empresas fantasmas contratadas por Mallorca para que hiciera los trabajos que la Dirección de Limpieza es incapaz de realizar, facturó ONCE MIL DÓLARES por realizar trabajos en la Plaza Saravia. Parece un chiste, pero leyó bien: 11 mil dólares. Por supuesto que en las boletas presentadas no se detalla lo hecho, sino que se habla muy vagamente de corte de pasto y pintura de hamacas.
Cualquier persona con sentido común, aunque no sea de Carmelo y nunca haya visto la Placita Saravia, se da cuenta que ese dinero es absolutamente un disparate. Sin embargo no le pareció disparatado al alcalde Alejandro Brusco, porque dice que él no sabe si cortaron mucho pasto o poco, no sabe cuántas personas trabajaron, no sabe cuántas hamacas pintaron. ¡11 mil dólares no le llaman la atención al alcalde de Carmelo?!!!!
La visita de Alejandro Brusco nos reafirma en nuestras convicciones iniciales: el intendente Zimmer quiere que este tema se olvide, quiere taparlo, quiere barrer debajo de la alfombra. El alcalde de Carmelo adopta una actitud que ayuda a la estrategia de Zimmer y por lo tanto se aleja del objetivo de tener algún día una gestión transparente.
Prof. José Luis Pittamiglio – Edil Departamental Frente Amplio.
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