| Ciudades - Nueva Helvecia |
El 26 de mayo recordamos dos acontecimientos importantes. Uno de carácter nacional; en todo el país se conmemora el “Día del Libro” en homenaje a la inauguración de la primera Biblioteca Pública, ocurrido el 26 de mayo de 1816.
En Agosto del año anterior Dámaso A. Larrañaga había presentado al Cabildo de Montevideo un proyecto para la creación de una biblioteca, para lo cual además, donaría parte de sus libros a la vez que anunciaba que muchos de sus amigos harían lo mismo.
El Cabildo aceptó la propuesta y se la comunicó a José Artigas, quien desde Purificación apoyó la idea con entusiasmo, al punto que pocos días después de inaugurada la biblioteca, establecería como santo y seña de los soldados del ejército oriental la frase “sean los orientales tan ilustrados como valientes”, celebrando así la instalación de la biblioteca pública.
Aquella gente, aún desde la mayor precariedad material era capaz de mirar hacia el porvenir y ya comenzaban a conformar una nación desde las ideas expresadas en gestos como los de Larrañaga y Artigas. En tiempos de beligerancia armada, prefiguraban los tiempos de paz creando las condiciones elementales para que el pueblo se liberara también por el conocimiento.
Esta ocasión nos permite por un lado recordar a quien en su homenaje lleva el nombre nuestra Biblioteca Popular: “Dámaso A. Larrañaga”; y por otro, afirmar el insustituible valor de los libros como inmejorable vía de acceso al conocimiento.
La lectura sigue siendo un medio cultural preponderante a través del que aprendemos y además es una fuente siempre cercana de placer estético. Es sin duda la forma más efectiva de aprender el lenguaje, enriquecer el vocabulario, mejorar la ortografía y estimular la imaginación. Los libros en particular –ya que existen otros medios de acceso mediante la lectura- nos ofrecen un amplio y variado campo de experiencias y una herramienta para hacernos más libres.
El otro suceso que evocamos en la fecha es la Declaratoria de Pueblo de Nueva Helvecia, de la que se cumplen 117 años.
La nominación de Pueblo a tan pocos años de la llegada de los primeros colonos podría considerarse como un evento todavía comprendido dentro del proceso fundacional. La colonia agrícola empezaba a desarrollarse a impulsos del espíritu progresista y al esfuerzo voluntarioso de las familias de pobladores, y el gobierno de la época reconocía con el decreto declaratorio de pueblo de la Planta urbana Nueva Helvecia, ese destino de desarrollo que ya comenzaba a marcar a la Colonia como una señal que la identificaría para siempre.
Dicen las crónicas que el proceso previo a esta nominación puso de relieve algunas rivalidades locales. Lo cierto es que en 1944 ya se festejaba el Cincuentenario del evento y las diferencias de entonces se habían disuelto en esa base de intereses comunes tan característica de nuestra comunidad. Tal como volvería a ocurrir en el desarrollo de nuestra breve historia, de los antagonismos se saldría sin contradicciones, logrando por el contrario, expresar síntesis enriquecidas por la combinación de esas experiencias colectivas.
Poniendo en perspectiva estos hechos que nos llaman a la reflexión, podemos concluir que tenemos la certeza de que hay valores, forjados en los hechos de nuestra historia nacional o local, que debemos honrar y que existen determinadas constantes culturales que bien aprovechadas nos señalan un camino de progreso, no por predestinación sino por la acción del esfuerzo colectivo.
Félix Leizagoyen Dávila. Presidente de la Biblioteca Popular Dámaso A. Larrañaga de Nueva Helvecia.
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