| Ciudades - Nueva Helvecia |
El destacado Sociólogo y Economista alemán radicado en México Heinz Dieterich, que estará en Nueva Helvecia el próximo viernes 9 de abril (Club Artesano – 20.00 horas), accedió a responder a un cuestionario realizado por e-mail, adelantando algunas de sus opiniones y visiones que serán el centro de la exposición a realizar en el debate abierto y participativo que dirigirá en esa oportunidad.
He aquí el resultado de ese diálogo a la distancia.
Vemos en su currículo que hace casi cuarenta años que dicta cátedra en la Universidad Autónoma de México. ¿Cómo nace su vinculación y su interés por América Latina en general y por México en particular?
Cuando estudiaba en la “Johann Wolfgang Goethe Universitaet” en Frankfurt/M., el Che andaba en sus hazañas libertadoras en América Latina y la Guerra de Vietnam estaba en su apogeo. Ambos acontecimientos calaron profundo en el movimiento estudiantil del 68. Cuando tuvimos que adoptar una sociología específica en la Universidad, escogí la del Tercer Mundo, tanto por el idioma como por lo que estaba sucediendo en América Latina.
Mi llegada a México se debió a un programa de becas de postdoctorado del Ministerio de Desarrollo alemán. Cuando terminó ese programa gané un concurso en la Universidad Autónoma Metropolitana, en la Ciudad de México.
El desplome de lo que nosotros llamamos por aquí el “socialismo real”, con la caída de la “Cortina de hierro” en Europa y el sumergimiento de los ex países comunistas en las peores formas del capitalismo casi sin transición, ¿a qué se atribuye en su experimentada visión?
Había, como es obvio, muchos factores. Pero yo diría que era esencialmente la responsabilidad de los Partidos Comunistas que por su carácter stalinista habían perdido la democracia interna, y con ella, la capacidad de evolución y previsión. Se quedaron estancados en los esquemas de la Guerra Fría. Cuando se presentó la crisis estructural de su economía y modelo político a partir de los setenta, no buscaron una salida hacia el Socialismo del Siglo XXI –es decir, la Democracia Participativa con una economía solidaria basada en el valor del trabajo– sino entregaron todo al capitalismo. Eso demuestra que hace tiempo ya se habían convertido de vanguardia revolucionaria en elite dominante y en su mayoría lograron conservar ese papel después de la caída del Socialismo del Siglo XX.
¿A qué atribuye usted que veinte años después de las terribles dictaduras que asolaron a nuestra América Latina, se produzca este avance de los partidos políticos que tienen por banderas las reivindicaciones de los sectores menos favorecidos?
Mencionaría cuatro razones: 1. la caída de la Unión Soviética; 2. aniquilada la generación revolucionaria latinoamericana la estabilidad del sistema capitalista en el subcontinente parecía asegurada para largo tiempo; 3. la destrucción económica-social causada por los neoliberales fue tan grande que no podía ser controlada ya por sus partidos y aparatos ideológicos; 4. las condiciones políticas no permitieron una nueva represión militar masiva. Apenas ahora, Washington trata de crearlas (Honduras, etc.).
En un mundo globalizado, en el que el consumismo y la competencia despiadada tratan de imponer las condiciones de vida de las sociedades, ¿cree usted que este despertar de los sectores más marginados de nuestros países, tiene perspectivas de madurar, desarrollarse y extenderse?
Las perspectivas de desarrollo nacional varían mucho de país en país y quizás uno que otro podría escaparse individualmente del subdesarrollo neocolonial. Pero, como Patria Grande, nuestro futuro depende en gran medida del papel de Brasil. Sólo con la integración latinoamericana y caribeña, un proyecto de desarrollo y emancipación hemisférico adecuado, alianzas estratégicas con China, India y Rusia, un sólido Bloque de Poder Nacional respaldando ese proyecto histórico en nuestros países y una firme vocación y política estratégica de Brasil, se puede realizar el sueño de Bolívar.
Considerando que Uruguay es una especie de “país tapón” entre dos gigantes (Brasil y Argentina), ¿piensa usted que un gobierno de izquierda puede consolidarse al margen de la evolución política de sus vecinos?
Podría tratar de emular el ejemplo de Singapur o Suiza, pero por diferentes razones creo que sería difícil lograrlo. La otra alternativa es una estructura regional o hemisférica más avanzada que el Mercosur actual que, conforme al modelo usado originalmente por la Unión Europea, protegería a sus pequeños países miembros, como, por ejemplo, Uruguay, Paraguay y Bolivia.
En un planeta agotado y con profundas desigualdades sociales, ¿se pueden tener esperanzas en alcanzar cambios profundos, que alteren de manera decisiva el actual sistema que no responde a las necesidades de la población mundial?
El futuro sistema mundial es cuatri-polar: Estados Unidos, China, Unión Europea e India. La esperanza de una civilización no-capitalista descansa en gran medida sobre China donde hay una notable apertura hacia el Socialismo del Siglo XXI. El liderazgo del Partido Comunista Chino sabe que el Socialismo del Siglo XX es inviable hoy día. Y lo mismo es válido para el Capitalismo. Sólo la Democracia Participativa con la economía de equivalencia puede garantizar una organización racional y ética de la sociedad y economía a escala global. Si el sistema mundial sigue capitalista entonces seguirá rigiendo la ley del más fuerte, o sea, la ley de la selva.
¿Cuáles son las etapas en ese camino de cambios y cuál es el papel que debe desempeñar el ciudadano común?
Actualmente nos encontramos en la etapa de transición hacia la civilización postcapitalista. Si esta etapa no termina en un holocausto nuclear –posibilidad cada vez mayor– puede llegar a la Democracia Participativa postcapitalista, porque tanto el conocimiento científico como la tecnología para salir de la economía de mercado y del capitalismo están dados.
La verdad científica de esa afirmación la hemos demostrado públicamente en nuestros Congresos Internacionales en Venezuela en 2008, en Berlín, Alemania en febrero del 2010 y ahora en mayo del 2010, en China. De hecho, podemos decir, que nuestro movimiento, el Bloque Regional de Poder Popular latinoamericano (BRPP) y su rama científica Scientists for a Socialist Political Economy (SSPE), junto con otras organizaciones internacionales, ya hemos constituido en los hechos La Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI (ver www.socialismoxxi.org).
Otro mundo mejor es posible hoy día: por la ciencia y la tecnología que tenemos. Si se inicia su construcción ya es una cuestión de voluntad política: de los Estados y de los ciudadanos.
Hasta aquí el resultado de la generosa entrega que nos ha realizado el Dr. Heinz Dieterich de su valioso tiempo. La posibilidad de escucharlo personalmente e incluso realizarle preguntas, será el 9 de abril en Nueva Helvecia.
Raddy Leizagoyen - Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla - marzo/10
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