| Noticias - Opinión |
por Ing. Andrea Maddalena
En el mundo laboral del Uruguay hay indicadores que expresan una clara segregación ocupacional; en el desempleo dominan las mujeres, donde la tasa femenina duplica a la masculina y en algunos departamentos la triplica, siendo la desocupación actual algo más de 6% en el país. Hay situaciones alarmantes como en Artigas, Lavalleja y Rocha, donde el desempleo femenino alcanza el 15% (norte y este el país).
Los espacios de poder siguen estando en manos masculinas, no sólo en política sino en gerencias de empresas; la tasa de actividad masculina es más alta en los 19 departamentos del país. Estos indicadores tienen que ver con el prejuicio por parte de empleadores de contratar a mujeres con edad reproductiva; también con que las mujeres realizan mayor cantidad de trabajo no remunerado y eso les dificulta asumir otras tareas pagas.
El sesgo de género también afecta la distribución de las actividades; las mujeres se encuentran concentradas en ciertos sectores y trabajan principalmente en el comercio (19.1%), el servicio doméstico (18.7%), la industria (12.3%), los servicios sociales y la salud (12.1%) y la educación (10.3%). Son sectores donde pueden conciliar trabajo y familia. Las mujeres uruguayas ganan por hora de trabajo 11% menos que los hombres, generalmente con mayores estudios y preparación. Estas diferencias aumentan hasta un 16% en Salto y un 19% en Río Negro (se evidencia un techo de cristal) un tope invisible que les dificulta seguir avanzando.
El informe Trabajo y Familia de la OIT indica que en el ámbito latinoamericano, más de la mitad de las mujeres se desempeñan en la economía informal; el trabajo de las mujeres es más sensible a los ajustes salariales a la baja y a las jornadas de trabajo más extensas e intensas. Más difíciles resulta para las mujeres afrodescendientes, las pertenecientes a pueblos originarios y las de menores recursos.
Regionalmente Uruguay , presenta el mayor índice de hogares unipersonales, feminidad y longevidad productiva de las mujeres.
En el ámbito sindical, el Mapa de Género del Uruguay establece que las mujeres representan solamente un 11% de la Mesa Representativa del Pit-Cnt; igual porcentaje ocupan en las mesas de negociación colectiva conformadas por trabajadores, empresarios y gobierno.
En la presentación del Manual para la Implementación del Plan de Capacitación en Género y Generaciones para el Parlamento uruguayo, Danilo Astori señaló que la búsqueda de la equidad tiene que ser una especie de inserción transversal en la lucha por la no discriminación en todos los ámbitos de la sociedad; además destacó el ascenso notorio de los hogares unipersonales y monoparentales con jefatura femenina, exponiendo el aumento en la tasa de actividad de las mujeres a un 54% pero manteniéndose la brecha de mayor desocupación en comparación con los hombres.
La inclusión de medidas que prevengan la lucha contra la discriminación en la Constitución de la República; la necesidad de revisar el Código Penal, no sólo por delitos sexuales sino por el concepto de patria potestad, para proteger los derechos de los niños; fortalecer el INAMU; definir con mayor precisión los objetivos del Instituto Nacional de la Juventud; políticas de estado que incluyan la dimensión racial en la desigualdad, serán parte de un proceso esencialmente necesario para lograr un mayor desarrollo económico y social, con equidad en el acceso a las oportunidades que brindan todos los ámbitos de la vida.
Fuente de información: Sistema de Información de Género (INAMU); Ciedur; OIT y Pit-Cnt
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