| Ciudades - Rosario |
por HAMID NAZABAY
El pasado 30 de agosto el profesor Jorge Bralich (historiador de la Educación uruguaya, profesor emérito de la UdelaR y autor de numerosas obras sobre la temática educativa) visitó la ciudad de Rosario y brindó una conferencia en el Instituto de Formación Docente, titulada “La situación educativa actual: desafíos y propuestas”. La actividad fue organizada por estudiantes de dicho centro.
Por la mañana se realizó otro encuentro cerrado, dirigido a los estudiantes, sobre la historia de la educación, y por la tarde se desarrolló la conferencia abierta a todo público que versaba sobre la situación educativa en la actualidad, tema importante y candente por entonces en el Uruguay.
Al comienzo de la exposición Bralich refirió a las condiciones educativas por todos conocidas, como los problemas edilicios, de violencia, de remuneración docente, entre varios etcéteras. Considera que “no hay un encare global del problema” y que las propuestas de cambio a dicha situación deben asentarse en una Teoría de la Educación.
En tal sentido, parte de la base de una definición de educación como: aquella comunicación intencional de la cultura de un grupo social –en este caso un grupo adulto– hacia los jóvenes, para intégralos, consecuentemente, a dicho grupo. Pero sucede que hay diferencias culturales entre ambos grupos que obturan esa comunicación, esa trasmisión cultural. De este manera Bralich se pregunta: “¿Qué cultura trasmiten nuestras escuelas?” y a su vez “¿Quién define la cultura a trasmitir?”.
Acontece, que también, educador y educando pertenecen a culturas diferentes, entonces tiene que haber un “proceso de comunicación educacional”, que es distinto al proceso de comunicación corriente.
Dicho proceso comunicativo educacional debe apuntar a un “proceso de aprendizaje” y no sólo a la enseñanza, conceptos en los que Bralich enfatiza constantemente, sosteniendo que en nuestra educación, con los modelos pedagógicos practicados, se apunta a la enseñanza, pero no al proceso posterior, que es el verdaderamente educativo, el del aprendizaje, el que requiere de una sostenida presencia por parte del educador.
El conferencista aludió también a la “educación en valores”, expresión tan vanagloriada por entonces, tan malgastada a su vez, diciendo que no existe educación inocua, que siempre se educa en valores, desde lo más mínimo, según un educador enfatice más o menos en tal o cual contenido temático dejando de lado a otros; al respecto puso algunos ejemplos.
Bralich abordó también el tema de la cultura impuesta a través de los medios masivos de comunicación y la publicidad, con algunos ejemplos gráficos, no exentos de buen humor.
Sobre el final expuso las propuestas educacionales que él plantea ante la conflictiva actualidad educativa, la que a veces puede llegar a ser un tanto negada hasta por los mismos docentes, como quedó esbozado momentáneamente en el debate final. Bralich propone dos vías complementarias de abordaje, una referida a la participación ciudadana de la gestión educativa, y la otra, a la mayor atención a los procesos de aprendizaje y no sólo a los de enseñanza.
En cuanto al primero, se refirió a los Consejos de Participación, como un instrumento capital para la mejora de gestión y el sentido de pertenencia para con la institución educativa. Recordó, como historiador que es, que estos Consejos no son estrictamente una novedad, ya que Varela en su momento propuso las Comisiones de Distrito al gobierno del coronel Latorre; proyecto vetado por entonces.
En cuanto al mayor énfasis en los procesos de aprendizaje, eje de toda su exposición, aportó elementos concretos a tal efecto, como la revalorización de espacios educativos más allá del aula y la supresión de contenidos irrelevantes, caprichosos, de los programas de estudio, atendiendo a aspectos globales para que el educando pueda profundizar en la medida que esos conocimientos le sean funcionales.
Sobre el final, como decíamos, se abrió el espacio para el debate.
El evento contó con un buen marco de público, teniendo en cuenta que muchos de los presentes eran estudiantes de ese instituto, más algunos docentes que se sumaron para nutrirse de una de las personalidades más importantes en lo concerniente al estudio de la educación uruguaya.
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