| Ciudades - Rosario |
“Por hacernos ver que la felicidad es de color celeste” dice la placa que entregó el Intendente Zimmer en la Plaza Benito Herosa de la ciudad de Rosario a Diego Godin.
Previamente una enorme caravana lo acompañó desde el ingreso al departamento en el Peaje del Arroyo Cufré hasta su ciudad natal. Allí sus amigos, compañeros del Baby Fútbol, artistas, vecinos habían organizado una gran bienvenida.
Desde todos los rincones de Rosario aparecía un “gracias” enorme, con banderas celestes, como dijo Zimmer “al tradicional color que le pone esta ciudad al deporte hoy lo envuelve la bandera uruguaya”.
Muy emocionado el zaguero de la selección uruguaya recibió cientos de saludos, decenas de obsequios, miles de abrazos. Las cámaras de foto y video no querían perderse este encuentro “del pueblo con su hijo mundialista” como dijo el Alcalde de la ciudad, Daniel Dibot.
Instituciones deportivas y sociales se sumaron a la fiesta que duró hasta la nochecita hasta que los fuegos artificiales iluminaron la noche pichonera, escoltada en todo momento al ritmo de la batucada.
El calor del pueblo, el abrazo gigante hizo olvidar la gélida jornada.
Diego Godin agradecido, sorprendido, maravillado, emocionado.
En nombre del departamento de Colonia recibió el saludo del Intendente Zimmer que lo acompañó en la caravana, también el jefe comunal comentó que hará lo propio con Álvaro Fernández “pero vamos a dejarlo que disfrute de su luna de miel” dijo a los periodistas. “Para nosotros son héroes, a los más chicos no hay que contarles nada, los más jóvenes los pueden tomar como ejemplo y nosotros los más grandes vemos que la estirpe de nuestro fútbol no estaba perdida” manifestó.
Godin es parte de un grupo que está haciendo historia, su ciudad natal lo reconoce orgullosa. Fue una fiesta para Rosario, sencilla como la ciudad y como la familia Godin Leal, pero cargada de emoción.
Mucho más aún cuando todo el pueblo entonó fervoroso el Himno Nacional que retumbó en el Colla.
Cuántas veces habrá soñado Diego cuando vestía los colores de Estudiantes en vestir la celeste y allí estaba. El sueño era realidad.
Con el soy celeste fue volviendo la gente a sus hogares, algunos desafiaron el invierno y siguieron cantando.
Rosario tomó a su hijo y lo levantó en andas para pasearlo con orgullo.
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