| Instituciones - Ulosev |
Ing. Blas Melissari Costa Profesor Titular Gº 5 INSTITUTO DE ENSAYO DE MATERIALES FACULTAD DE INGENIERÍA.
El explosivo aumento del uso de motocicletas elevó el número de siniestros con su participación. La creciente cantidad de lesionados y muertos en el tránsito alarmó justificadamente a la población y a las autoridades, que impusieron la obligatoriedad de uso del casco protector para evitar en lo posible las consecuencias de los siniestros.
Esa medida pretende ante todo mitigar la pesada carga emocional que significa la situación para familiares y amigos. Pero también evitar la pérdida de miles de años de vida potencial de la población, de la cual los siniestros de tránsito son la mayor causa por afectar principalmente a los jóvenes.
Finalmente, no podemos dejar de lado los costos económicos que significan la atención, recuperación y secuelas, que son de tanta magnitud como los demandados por el presupuesto nacional para toda la enseñanza.
La consecuencia más frecuente a la que están expuestos los tripulantes de una motocicleta siniestrada es el Traumatismo Encéfalo Craneano (TEC), que puede dar lugar a gravísimas lesiones cerebrales, con secuelas como el coma, mono y cuadriplegias, psicosis, epilepsias o neurosis postraumáticas. Pueden producirse también lesiones en la columna vertebral torácica, pelvis y extremidades.
El mecanismo agresivo capaz de producir efectos tan perniciosos, es la energía cinética que lleva el tripulante de una moto al ser despedido del vehículo y encontrarse con el piso o cualquier objeto que pueda aparecer en su trayectoria. Esa energía aumenta considerablemente con la velocidad que desarrolla el vehículo.
Como la cabeza es la parte del cuerpo más propensa a dañarse en un siniestro de tránsito y dada su importancia, el casco fue el primer elemento de seguridad que los motociclistas comenzaron a usar a principios del siglo XX.
Precisamente, el casco de seguridad tiene como objetivo principal distribuir y absorber la mayor cantidad de energía cinética para que llegue a la cabeza un remanente que no produzca consecuencias negativas.
Por lo tanto queda claro que en caso de siniestro el casco es capaz de evitar las lesiones en la cabeza, que son las más graves.
Existen varios tipos de cascos para motociclistas: abiertos o casquetes, modulares jet o semijet, e integrales o semi-integrales. Los cascos que se aceptan son los integrales o semi-integrales, que protegen toda la cabeza y la cara. Evitan lesiones faciales y protegen los ojos de la acción de los insectos, las partículas de polvo y el viento que impacta sobre la córnea. Son los más seguros. Existen versiones rebatibles que permiten descubrir la cara llevando la parte frontal por encima de la cabeza.
Los cascos están integrados por cuatro componentes que deben trabajar armoniosamente para cumplir con su función de protección: cáscara exterior, cáscara interior, relleno confortable y sistema de sujeción.
Las características que brindan la correcta protección por parte del casco, se comprueban mediante la exigencia de cumplimiento de una norma. Una norma técnica sintetiza los resultados de estudios teóricos y experimentales respecto a materiales y diseño de su objeto, con el aporte de documentos similares elaborados en otros países o por organismos internacionales de normalización.
En el caso de los cascos se enriquece obligatoriamente del análisis estadístico de los resultados obtenidos en la práctica y fundamentalmente de lo que proporciona el estudio de los accidentes donde participaron. En el Uruguay es de aplicación la norma UNIT 650: 81. Los ensayos a los que son sometidos los cascos se refieren a su capacidad de amortiguación de energía recibida por impacto, resistencia a la penetración de objetos punzantes, rigidez, resistencia del sistema de sujeción, inflamabilidad, flexibilidad del visor, visibilidad y otros. Cumplidos satisfactoriamente esos requisitos por las muestras tomadas, se certifican los lotes pegando el triángulo reflectivo correspondiente en cada casco.
El factor más importante a tener en cuenta al seleccionar un casco es la seguridad, por encima de su diseño e imagen. Por esa razón se ha impuesto la recomendación de usar cascos integrales y en un plazo razonable se exigirá el uso de cascos certificados, pasando previamente por la etapa de prohibir la comercialización de cascos no certificados, actualmente vigente por el Decreto de 2.06.09. Otro elemento a tener en cuenta es la visibilidad que presente el casco. Un casco blanco, reflexivo, fluorescente o luminoso agrega un importante argumento a la seguridad que proporciona.
El precio no es garantía de cumplimiento de las normas de seguridad, pudiendo reflejar solamente confecciones especiales, detalles de estilo, decoración, marca o sistema de ventilación. Dentro de los cascos certificados que aseguran la funcionalidad puede haber opciones que agreguen esos detalles y justifiquen ese mayor costo.
Si el casco sufrió un siniestro por mínimo que sea, tiene lugar una reducción de su capacidad de absorción de energía, por lo que es recomendable su reemplazo.
Si esa situación no se dio y se han respetado todas las recomendaciones de uso y mantenimiento, las alteraciones producidas por el uso reiterado y la exposición a las condiciones ambientales van deteriorando las cualidades protectoras y dan lugar a que el reemplazo deba producirse antes de dos a cuatro años de uso según los casos.
En el final, es bueno recordar que hay cosas por las cuales vale la pena jugarse la vida, pero sin duda subirse a una motocicleta sin casco no es una de ellas. La familia y la sociedad entera aspiran a que esa vida no se pierda por detalle tan menor, comparado con los riesgos que se asumen y la posibilidad cierta que ofrece de completar el ciclo vital que corresponde.
Daniel Scayola - Coordinador Ulosev Rosario - Ulosev Nueva Helvecia - UNASEV.
| < Prev | Próximo > |
|---|



